Capitulo 11 Del Tlcan Y Los Litigios De Inversionistas Contra Estados

LECCIONES PARA EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO DE CENTROAMÉRICA

By Public Citizen's Global Trade Watch

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Hace once años, después de un encendido debate, entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Estados Unidos, Canadá y México. Aunque el TLCAN fue catalogado como un acuerdo “comercial”, gran parte de su contenido se centra en temas de inversiones. El tratado establece los derechos de los inversionistas extranjeros dentro de los países del TLCAN respecto de la adquisición, propiedad y operación de las amplias categorías de “inversiones” comprendidas en la definición del TLCAN, y restringe la capacidad de los gobiernos de legislar y aplicar las normas a los inversionistas y sus inversiones.

Los partidarios del TLCAN lograron enmarcar el debate en términos dogmáticos. Los detractores que plantearon inquietudes sobre disposiciones específicas fueron calificados en general como proteccionistas, temerosos y retrógrados, a la vez que los promotores del TLCAN prometían grandes beneficios, aunque muy vagos. Como consecuencia, muy pocas personas se enteraron de que el TLCAN contenía una serie de aspectos experimentales muy fundamentales, nunca antes incluidos en un acuerdo de libre comercio de los Estados Unidos.

Entre los aspectos más asombrosos del tratado están las reglas de inversiones del Capítulo 11. Allí se exige a los países signatarios que proporcionen amplios derechos y privilegios a los inversionistas extranjeros, otorgándoles el poder de hacer valer estos derechos mediante su ejecución forzada en el ámbito privado y de reclamar a los gobiernos la indemnización en efectivo por los daños y perjuicios originados en acciones de éstos, que a juicio de los inversionistas extranjeros violen los privilegios consagrados en el TLCAN. Estos casos se deciden ante tribunales arbitrales privados “inversionista-Estado”, que funcionan fuera de los sistemas judiciales nacionales, pero se pueden exigir y obtener millones de dólares de los contribuyentes por concepto de indemnizaciones. Estas reglas del TLCAN otorgan a las empresas extranjeras mayores derechos que los que tienen las empresas nacionales en el marco de la legislación nacional.