Take Action Publications Press Room About Public Citizen Public Citizen Divisions Home
Promoting democracy by challenging corporate globalization

JOIN US! |Take Action | Publications | About Trade Watch | Contact Us
Search

For Keyword(s)
advanced search

Email Signup
Sign up for our free activist updates.

Printer friendly pageEmail to a friend

En El Campo: El Impacto Del Tlcan Para Campesinos Y Ganaderos En Los Ee.Uu, Canada Y Mexico

RESUMEN EJECUTIVO

(HAZ Click AQUI PARA VER EL INFORME COMPLETO EN INGLES)

Rebaja de Ingresos para agricultores pequeños en los EE.UU, Canada y México: Fincas Perdidas y la Crisis Rural es la herencia del TLCAN.

Public Citizen s Global Trade Watch

 (c) Junio 2001


RESUMEN EJECUTIVO

En el verano del 2001, granjeros y rancheros en toda América del Norte luchan por su existencia.

En 1993, durante el debate sobre el destino del Tratado de Comercio Libre (NAFTA, por sus siglas en inglés), a los granjeros y rancheros de Estados Unidos se les prometió que NAFTA les daría acceso a nuevos mercados de exportación y acarrearía una solución duradera a la lucha del agricultor para lograr el éxito económico.

Hoy, pasados siete años, se ve que los ingresos del agricultor han bajado, y que algunas empresas gigantescas de productos agrícolas cosecharon ganancias enormes. Estos resultados definen el creciente debate nacional sobre las propuestas del Presidente Bush para establecer autoridad comercial expedita (Fast Track) y extender NAFTA a toda la región de comercio libre de las Américas (FTAA, o Free Trade Area of the Americas).

Este informe revela las razones de que a los agricultores les preocupa NAFTA y su modelo de agricultura orientada a exportación. Durante los últimos siete años, los granjeros que cultivan granos en los estados del Medio Oeste y los Llanos centrales de Estados Unidos; los rancheros en Montana, Texas, y otros estados; los hortaleros de vegetales, flores y fruta en California; los dueños de aserradero en Louisiana, Arkansas, y Washington; los hortaleros de Florida; los productores de aves en todo el país, y otros, han sufrido con la caída en los precios de productos y el ingreso del agricultor, mientras una inundación de importaciones NAFTA excedía las exportaciones estadounidenses a Canadá y México.

Pero no eran los agricultores de México ni Canadá que se beneficiaron con los problemas de los granjeros estadounidenses. Millones de campesinos en todo México perdieron una fuente importante de ingresos y dejaron sus pequeños predios de maíz. Algunos se convirtieron en peones que trabajan en condiciones miserables por suelos escuálidos en grandes plantaciones que producen para exportar a Estados Unidos. Otros migraron a las ciudades en México, donde hay gran cesantía. En Canadá, los granjeros de grano y de lechería también se ven apremiados por el aumento de sus deudas durante la época de NAFTA.

Y los consumidores desde Calgary hasta Chiapas no experimentaron las reducciones en el precio de los alimentos que se les prometió durante el debate de NAFTA. Mientras los precios que se pagaban a los agricultores de América del Norte por carne de vacuno, granos, vegetales y otros alimentos cayeron a niveles sin precedentes, el índice de precios al consumidor de Estados Unidos subió casi 20% durante los primeros siete años de NAFTA. El presente informe también documenta el aumento en precios de alimentos básicos en México, como el precio de las tortillas, mientras que, al mismo tiempo, el precio que recibían los agricultores mexicanos por su máiz bajaba 48%.

Sin embargo, NAFTA trajo siete años de buena suerte a muchas agroindustrias que ejercieron presión en Washinton, Ottawa y Ciudad de México para que se negociara y ratificara las condiciones comerciales de NAFTA elaboradas por las grandes corporaciones. Ya que NAFTA quitó muchas protecciones para la gente que produce productos agrícolas no-elaborados, creció el poder y la influencia de las aglomeraciones agroindustriales para presionar tanto a agricultores como a consumidores.

En Washington, la capital, la Administración Bush avanza con su ambicioso plan para extender, mediante FTAA, el modelo NAFTA por todo el hemisferio. El Presidente George W. Bush y sus principales asesores comerciales han declarado que tratarán de hacer que el debate sobre NAFTA y Fast Track (al que quieren rebautizar con el nombre de "Autoridad Presidencial para Fomento del Comercio") se convierta en un referendo sobre NAFTA.

Public Citizen está de acuerdo en que el debate sobre la expansión de NAFTA y en realidad, todo el diálogo nacional sobre las premisas y la dirección de la política estadounidense de comercio internacional debe decidirse sobre la base de los resultados reales de NAFTA y del modelo en el cual se basa.

En este informe mostramos la forma en que los agricultores independientes de los Estados Unidos, México y Canadá han visto venirse abajo los precios agrícolas, derrumbarse los ingresos de los agricultores, y desmantelarse los programas esenciales de protección de la agricultura nacional. Los convenios internacionales de comercio libre y las políticas internas que fomentaron mayor realización del modelo orientado a la exportación, tales como la ley estadounidense de "Libertad para Cultivar", resultaron de beneficio sólo para las agroindustrias más grandes, mientras la mayoría de los agricultores y consumidores salieron perdiendo. Nuestras determinaciones principales son las siguientes:

El Excedente Agrícola Estadounidense Se Redujo bajo NAFTA (páginas 7-12) El excedente de Estados Unidos en productos agrícolas, que una vez fuera el estandarte de las exportaciones del país, declinó en forma importante desde que NAFTA tuvo efecto, y esa tendencia se acentuó en Canadá y México, los socios en NAFTA.

  • Mientras el excedente comercial mundial de productos agrícolas de Estados Unidos cayó en 29,6% en siete años de NAFTA, el excedente agrícola estadounidense de NAFTA declinó en 71%.
  • El excedente comercial agrícola de Estados Unidos en relación con México y Canadá aumentó antes de NAFTA en 203 millones de dólares (entre 1991 y 1994) pero declinó en 1498 mil millones de dólares bajo NAFTA.

La causa de este balanza comercial en declive es que las exportaciones de Estados Unidos a Canadá y México crecieron en forma modesta, mientras que las importaciones a Estados Unidos desde esos países han crecido con mucha más rapidez. En 1989, las importaciones competitivas (o sea, las que remplazan a productos cultivados en Estados Unidos) eran el 38% de los niveles de exportación estadounidense y el 71% de todas la importaciones agrícolas a Estados Unidos. Basándose en datos preliminares del año 2000, las importaciones competitivas eran el 60% de las ventas de exportación de Estados Unidos y representaban el 80% de todas las importaciones agrícolas al país.

Mientras tanto, las tan vociferadas promesas de nuevos mercados NAFTA de exportación agrícola resultaron tan efímeras como las promesas de los proponentes de NAFTA de creación de nuevos empleos industriales resultantes de exportaciones a México. Entre la temporada de cultivo 1994-1995 y la temporada 1999-2000:

  • El volumen de exportación de maíz cayó en 11% y los precios bajaron 20%.
  • el volumen de exportación de trigo declinó 8% y los precios bajaron 28%.
  • el volumen de exportaciones de algodón bajó 28% y los precios cayeron en 38%.
  • durante el mismo período, aunque el volumen de exportación de soya aumentó 16%, el valor total de la cosecha estadounidense de soya bajó en 2% porque el precio por bushel (unidad de 35 litros) bajó en 15%.

El mercado de crecimiento más constante para el agricultor de Estados Unidos ha sido el mercado nacional de consumo. Sin embargo, NAFTA garantizó acceso al mercado para productos agrícolas --aun si la producción nacional satisface las necesidades nacionales de modo que ahora los agricultores estadounidenses compiten por el mercado nacional contra una superabundancia de importaciones NAFTA. Lo que da como resultado una balanza comercial en bajada durante el período de NAFTA para una serie de productos.

  • Aves: El excedente comercial para la industria avícola declinó 14% entre 1991 y 1999.
  • Ganado y Carne de Vacuno: El excedente de 21 millones de dólares que tenían en 1995 los sectores de ganado y carne vacuna se convirtió en un déficit de 152 millones de dólares hasta 1999.
  • Granos y Cereales: El excedente de granos y cereales declinó por un tercio desde 1995. El excedente de semillas oleaginosas cayó 17%, y el excedente de grasas animales y vegetales es la mitad de lo que era en 1995.
  • Vegetales Frescos, Enfriados y Congelados: El déficit comercial de vegetales frescos, enfriados y congelados aumentó de 438 millones de dólares en 1995 a un déficit de más de mil millones de dólares en 1999.
  • Frutas: El déficit comercial estadounidense en frutas frescas creció de 127 millones de dólares en 1995 a 469 millones en 1999. El sector fruta congelada vió el excedente de 9 millones de dólares de 1995 transformarse en un deficit de 37 millones hasta 1999. El déficit del comercio de fruta elaborada y conservada creció en más de la mitad, de un déficit de 236 millones en 1995 a un dpeficit de 396 millones.
  • Jugos: El excedente de 18 millones de dólares de 1995 en jugos de fruta y de vegetales se transformó en un déficit de 48 millones en 1999.
  • Lechería: El déficit comercial en lechería casi se dobló, de 416 millones de dólares en 1995, a 796 millones en 1999.

Mientras tanto, aunque la balanza estadounidense agrícola declinó en forma importante desde NAFTA, el "dumping" de maíz y otros granos que practicaban las agroindustrias devastó al campesino mexicano. En comparación, en Canadá las exportaciones agrícolas aumentaron y el excedente comercial agrícola canadiense aumentó desde que se instituyó NAFTA. Sin embargo, a pesar del creciente excedente comercial agrícola, el ingreso del granjero canadiense ha caído y el endeudamiento agrícola creció en forma abrupta. La Unión Nacional de Granjeros Canadienses explica que, al sustituirse el consumo de alimentos de cultivo nacional por productos agrícolas importados, se somete al granjero canadiense a los bajos precios y alta volatilidad de los mercados de exportación, aun cuando la balanza comercial agrícola sigue positiva y crece.

Precios Agrícolas e Ingresos Agrarios se han Derrumbado desde NAFTA (páginas 13-15)

Al tiempo que los excedentes comerciales agrícolas de Estados Unidos con los socios NAFTA han disminuído cada vez más, y hasta se convierten en déficit durante dos años, los precios que se paga a los agricultores por productos agrícolas se derrumbaron.

Las crecientes importaciones bajo NAFTA han dado como resultado, exceso de oferta y la baja abrupta en precios de productos. Entre 1995 y 2000, el precio por unidad que reciben los granjeros estadounidense declinó 33% por maíz, 42% por trigo, 34% por soya, y 42% por arroz. Según la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos, el valor de las exportaciones de cereales y granos cayó 31% entre 1995 y 1999, y la parte de producción correspondiente a exportaciones bajó 17%. El valor de las exportaciones de semillas oleaginosas declinó 15% entre 1995 y 1999. El valor de las exportaciones de frutas tropicales de Estados Unidos, como piña, avocado y mango, cayó 16%, y la parte de producción correspondiente a exportación bajó en 40%. El valor de exportación de cítricos se redujo un tercio y la parte correspondiente a exportación cayó 37% entre 1995 y 1999. El valor de la exportación de aves bajó 13% entre 1995 y 1999 y la parte de exportaciones de aves correspondiente a producción ha caído 26%.

El resultado del modelo NAFTA es la disminución de los ingresos agrarios de pequeños agricultores en los tres países.

Ingreso Agrario en Estados Unidos: En Estados Unidos, 33 mil granjas con ingresos anuales de menos de 100 mil dólares desaparecieron durante los siete años de NAFTA. Esto representa una tasa seis veces mayor que en el período anterior a NAFTA. En Estados Unidos, se proyecta que el ingreso agrario caerá 9% entre 2000 y 2001 de 45,4 mil millones de dólares a 41,3 mil millones en 2001. Esto contrasta con el ingreso agrario anual de 59 mil millones de dólares antes de que NAFTA tuviera efecto en 1993 una baja de 43% comparada con el ingreso agrario para 2001 que proyecta el Instituto de Políticas Agrarias y Agrícolas (Farm and Agriculture Policy Institute).

Ingreso Agrario en México: Los cambios que NAFTA exigió dan como resultado que millones de campesinos mexicanos se vieron obligados a abandonar sus pequeños predios y su sustento, y a migrar. El programa de reforma agraria que estableció la Constitución de México en la época de la revolución mexicana se cambió para ajustarse a los requisitos de protección del inversionista extranjero, lo que significó que, por primera vez en 80 años, los campesinos podían perder su tierra por deudas morosas. Se proyecta que hasta 15 millones de pequeños agricultores fueron desplazados por las estipulaciones agrarias de NAFTA. Al comienzo de NAFTA, más de la cuarta parte de los trabajadores de México laboraban en producción agraria. Mientras el crecimiento de la población general mexicana durante la década pasada fue de 20%, el crecimiento de la población rural fue de 6% y la población urbana aumentó 44%, lo que demuestra la tendencia del campesino desplazado a migrar a las ciudades de México, donde hay gran cesantía, ó al norte.

Ingreso Agrario en Canadá: Mientras la exportación agraria por NAFTA de Canadá creció en 6 mil millones de dólares canadienses entre 1995 y 1999, el ingreso agrario neto cayó 600 millones de dólares canadienses en el mismo período, en vez de aumentar en 1,4 mil millones como había predicho Agri-Food Canada. Desde el comienzo de NAFTA, la tasa de bancarrotas y deudas morosas agrarias canadienses es cinco veces mayor que antes de NAFTA, a pesar de que las exportaciones agropecuarias de Canadá subieron al doble. Los precios en caída significaron que, en Canadá, el ingreso neto del agricultor bajó 19% entre 1989 y 1999, a pesar de que las exportaciones agropecuarias canadienses subieron al doble en ese período.

Se Ha Utilizado NAFTA para Destrozar los Mecanismos de Protección al Agricultor (páginas 15-18)

Empleando NAFTA tanto para convencer como para forzar el cambio político, las élites empresariales y políticas en Washington, Ciudad de México y Ottawa se pusieron a desmantelar los programas nacionales agrarios que protegían a los cultivadores. En Estados Unidos los mismos intereses creados colaboraron a crear la Ley de Libertad Agraria (Freedom to Farm Act) de 1996, elemento integral de realización del modelo NAFTA de exportación agropecuaria.

Mientras se conservaba los varios subsidios para exportar que servían a los corredores de productos agropecuarios, se redujeron drásticamente los programas nacionales, entre ellos el mantenimiento de precios, y préstamos por productos, que hicieron económicamente factible la agricultura familiar en Estados Unidos. Estos programas nacionales defendían al agricultor familiar de los caprichos y dictámenes de los corredores y especuladores y amortiguaban las locas fluctuaciones del mercado. Cuando los precios reales de granos cayeron en hasta 20% en 1998 después de haber bajado por más de la mitad entre 1978 y 1997 los granjeros se vieron frente a la cruel realidad de que las políticas gemelas de comercio libre y eliminación de políticas agrarias nacionales efectivamente entregarían por completo los sectores de producción y distribución de alimentos a las agroindustrias que habían promovido esas políticas comerciales y agrarias.

Es irónico que, para contrarrestar el fracaso de NAFTA y de las mismas políticas de deregulación agraria envueltas en la Ley de Libertad Agraria, el Congreso ha tenido que asignar subsidios agrarios de emergencia, en forma de leyes de socorro financiero masivo todos los años desde que la legislación está en efecto.

Además de deshacer la política de reforma agraria de México, el gobierno mexicano eliminó la base de precios mínimos del maíz y los topes en los precios de tortillas, y la inversión fiscal en proyectos agrícolas decayó 90%, a pesar de que el 39% de la población de México vive en comnuidades rurales.

La regla de NAFTA que faculta al inversionista al garantizar derechos de acceso para los corredores de granos y restringe la acción regulatoria de gobiernos dió inicio a una precipitosa baja en ingresos, sueldos y estándares sanitarios y ambientales en el agro. Por ejemplo, cantidades de la nueva y enorme inundación de tomates y chiles/pimientos proceden de gigantescas agroindustrias transnacionales que mudaron su producción a México para aprovechar sueldo rurales de 3,60 dólares por día, explotar el uso de pesticidas prohibidos en Estados Unidos y gozar de acceso ilimitado y sin aranceles aduaneros al mercado de consumo estadounidense. Ya que las leyes laborales no se hacen cumplir estrictamente en México, significa que las operaciones en ese país no tienen que invertir en la seguridad o sanidad del obrero. El resultado es que obreros agrícolas mexicanos están expuestos a pesticidas tóxicos y condiciones miserables de trabajo. Mientras tanto, los alimentos que producen bajo semejantes condiciones traen mayor riesgo de contaminación y presentan mayor riesgo para el consumidor. En 1998, se importó fresas contaminadas desde México, lo que en Michigan causó una infección masiva de hepatitis en niños que consumieron la fruta en sus almuerzos escolares. En 2001, dos personas murieron de salmonella contraída de melones importados de México, los que podrían haberse contaminado por condiciones laborales insanitarias, como falta de baños y instalaciones para lavarse las manos en predios mexicanos.

Mayor Concentración de la Agroindustria en la Era de NAFTA: (páginas 18-21)

Muchas agroindustrias que operan en América del Norte aprovecharon los nuevos derechos a acceso al mercado para productos agropecuarios y las nuevas protecciones que NAFTA dió al inversionista, y comenzaron a consolidarse rápidamente. Las enormes fusiones de agroindustrias como Smithfield Foods y Murphy Family Farms, o como la mayor productora de aves Tyson Foods con la refrigeradora de carnes IBP, son ya una realidad de la era de NAFTA. La agroindustria ha podido crear nuevas plataformas exportadoras que ponen en conflicto entre sí a agricultores de Estados Unidos, Canadá y México en la lucha por sobrevivir a medida que los precios al productor siguen en baja. Mientras el número de agricultores independendientes se redujo entre 1993 y 2000, los gigantes agroindustriales como ConAgra y Archer Daniels Midland obtuvieron ganancias importantes. De 1993 a 2000, las utilidades de ConAgra aumentaron 189%, de 143 millones de dólares a 413 millones, y de 1993 a 2000 las utilidades de Archer Daniels Midland aumentaron casi al triple, de 110 millones de dólares a 301 millones.

NAFTA Estimula a las Transnacionales Agroindustriales al "Dumping" de Productos Agrículturales de Bajo Precio (páginas 21-25)

El informe describe la forma en que el "dumping" de maíz estadounidense en México arruina al agricultor mexicano y socava la diversidad genética de las variedades mexicanas de maíz. Aunque NAFTA daba 15 años para la introducción paulatina de importaciones de maíz, el gobierno mexicano abrió el mercado en dos años. Se vendía toneladas de maíz importado por menos del precio mínimo que el agricultor mexicano recibía antes de que NAFTA inundara su mercado. Entre instituirse NAFTA en 1994, y 1998, la importación de maíz barato obligó a millones de cultivadores mexicanos de maíz y sus familias a abandonar la tierra; se proyecta unos 15 millones de personas, o sea, uno de cada seis mexicanos. Mientras millones de campesinos dejaron sus predios y su sustento, perversamente subía el precio al consumidor mexicano de tortillas de maíz. Así se demostró que es errada la promesa del comercio libre, promesa que dice que más importaciones y menores precios al mayoreo beneficia al consumidor con reducciones de precios. Peor todavía: México ahora depende del maíz importado, así que cuando cayeron las existencias de maíz en Estados Unidos en 1996, México sufrió una escasez de maíz que contribuyó a la malnutrición en uno de cada cinco niños.

Otra Novedad Agroindustrial de NAFTA: Estipulaciones de propiedad intelectual que son franco proteccionismo y fomentan la piratería biológica (páginas 25-28)

En NAFTA figura un capítulo que establece derechos de propiedad intelectual. Exige que los tres países emitan patentes que garantizan un monopolio de 20 años de duración sobre derechos de mercadeo de una amplísima gama de rubros, entre ellos semillas y variedades de plantas. También exige que México cambie su ley nacional e instituya penas criminales por violar estas reglas de NAFTA. Estos vastos nuevos derechos de propiedad intelectual establecen otra forma más en que las agroindustrias estadounidenses y canadienses se benefician por NAFTA: la piratería biológica. A las comunidades indígenas que hace siglos plantan y cruzan variedades de plantas alimenticias para desarrollar variedades perfectamente adaptadas se les puede exigir, bajo NAFTA, pagar un permiso anual por usar su propias semillas conservadas si un bio-explorador empresarial coleccionó semillas y las patentó. El informe documenta varios casos surgidos en años recientes.

Historia de la Luchas Alimentarias bajo NAFTA (páginas 28-39)

Al revisar las disputas de comercio agrícola que han ocurrido bajo NAFTA se ve que muchas de las comunidades productoras que debieran haberse beneficiado con NAFTA, en realidad encontraron que sus legítimas aspiraciones están subordinadas a la malafortunada realidad de NAFTA. El estudio incluye una revista detallada de las disputas sobre madera blanda entre Canadá y Estados Unidos y una gama de otros casos, entre ellos:

  • La interminable pelea sobre Trigo Durum y las batallas de la Junta Canadiense del Trigo. Una serie contínua de disputas sobre el comercio de trigo entre Estados Unidos y Canadá han fracasado en remediar los problemas anteriores a NAFTA o los posteriores a NAFTA.
  • Pimientos/Chiles. Cultivadores de pimientos en Florida y California y de chiles en New Mexico enfrentan una inundación de importaciones de chiles baratos desde México que deprime los precios y lleva a la quiebra a los agricultores. A pesar de que la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (siglas en inglés, U.S. ITC) ha emitido informes sobre la creciente importación de pimientos/chiles al país, como requiere la legislación que implementa NAFTA, hasta la fecha no recomendó ninguna medida de protección a los asediados cultivadores nacionales.
  • Tomates. En los primeros dos años de NAFTA, dos tercios de la producción de tomates de Florida desaparecieron. En esto tampoco la U.S. ITC ha recomendado protecciones contra el alza de las importaciones ni otras medidas protectoras.
  • Azúcar de México; Jarabe de Maíz de Alta Fructosa de Estados Unidos. Estados Unidos y México tienen una disputa contínua sobre la cantidad de azúcar que Estados Unidos tendría que importar bajo NAFTA. Las víctimas de esta disputa son los cultivadores de remolacha azucarera en Colorado, Wyoming, Idaho, Michigan, Texas, Minnesota, Montana, Nebraska, New Mexico, North Dakota, Ohio, Oregon, California, y Washington.

FTAA Expandirá el Ataque de NAFTA a los Agricultores (páginas 39-43)

Finalmente, el informe analiza los datos sobre las perspectivas de los agricultores bajo la propuesta FTAA. Según un amplio análisis de FTAA realizado en 1998 por el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos (siglas en inglés, USDA), FTAA tendría si se dieran las mejores circunstancias--un efecto positivo mínimo sobre el ingreso agrario en Estados Unidos. El informe también concluye que FTAA aumentaría el déficit comercial agricultural de Estados Unidos frente a los países FTAA. USDA también estima que FTAA aumentaría las importaciones agrícolas a Estados Unidos en 3%, pero aumentaría las exportaciones agrícolas de Estados Unidos en sólo 1%.

FTAA abriría los mercados estadounidenses a gigantes sudamericanos de exportación agrícola como Brasil, Argentina, Chile y Ururguay. Sin embargo, FTAA no brindaría oportunidades importantes de exportación a productores de Estados Unidos. Esto es porque muchos de los países FTAA ya tienen aranceles agrículturales más bajos que los de NAFTA, pero Estados Unidos allá no tiene mercados de exportación porque las mercaderías competitivas se producen a menor precio en Estados Unidos.

Según USDA, Estados Unidos ya tiene un déficit comercial agrícola con la región FTAA de 2,6 mil millones de dólares en el 2000. USDA concluyó que FTAA aumentaría el déficit comercial agrícola regional de Estados Unidos por 250 millones de dólares un aumento del 18%. Cifras actualizadas de USDA para el 2000 sobre FTAA indican que si se efectuara FTAA, el déficit comercial agricultural con los países FTAA crecería 1% durante los primeros cinco años, 2% en los 10 años siguientes, y luego continuaría aumentando.

Es curioso que ninguno de los dos amplios análisis que hace USDA de FTAA hace mención del impacto potencialmente devastador que FTAA tendría sobre los cultivadores de frutas y vegetales, ya que Chile es productor de categoría mundial de frutas y vegetales que compiten directamente con productos cultivados en Estados Unidos. (USDA sólo menciona jugo de naranja, e informa que las importaciones de jugo de naranja brasileña aumentarían muchísimo, eliminando así la producción estadounidense.) Una serie de productos de Estados Unidos se verían perjudicados si FTAA tiene efecto.

  • En 1996, Estados Unidos tenía un superávit de soya de 1,6 millones de dólares con Argentina, y en 2000 tenía un déficit de soya con Argentina de 2.8 millones. En 1996, Estados Unidos tenía un superávit de soya de 53 millones de dólares con Brasil, y en el 2000 Estados Unidos tenía un déficit de soya con Brasil de 843 mil dólares.
  • Estados Unidos tiene importantes déficit de carne vacuna con Argentina, Brasil y Uruguay. El déficit de Estados Unidos de carne vacuna con Brasil creció 1400% desde 1991, de 6 millones de dólares a 91 millones.
  • Aun sin privilegios especiales de acceso al mercado para Chile, las importaciones de fruta fresca desde Chile aumentaron 42%, a 597 millones de dólares entre 1996 y 2000.
  • La parte dominante del mercado nacional que tiene California en vinos y uva de mesa es vulnerable ante las importaciones chilenas. El déficit comercial mundial de Estados Unidos en uvas se dobló entre 1996 y 2000, a 191 millones de dólares en el 2000. En el mismo período, el valor de la importación de uvas desde Chile creció 32% desde 1996, a 388 millones en el 2000.

Conclusiones y Recomendaciones (páginas 43-46)

Dado los antecedentes negativos del modelo NAFTA para agricultores y consumidores en los tres países de NAFTA, no sorprende la creciente oposición nacional a la idea de extender NAFTA por la propuesta región de comercio libre de las Américas (FTAA). Los siete años de NAFTA en agricultura fijan el contexto del debate cada más intenso sobre la exigencia de la Administración Bush de que el Congreso delegue su autoridad constitucional para fijar la política comercial nacional y entregue por varios años a la Administración la autoridad comercial expedita (Fast Track).

La Administración plantea que Fast Track es necesario para que Estados Unidos pueda negociar con éxito y aprobar convenios comerciales. Pero, a pesar de que se han negociado cientos de pactos comerciales desde que se instituyó Fast Track en 1974, Fast Track se ha empleado sólo cinco veces. Según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, la Administración Clinton negoció 300 convenios comerciales individuales.

En la última reunión del Comité de Agricultura del Congreso, el Ministro de Comercio Evans no pudo nombrar un sólo país que se hubiera rehusado a negociar con Estados Unidos por no haber Fast Track. Evans confesó que varios países latinoamericanos adicionales ya se acercaron a Estados Unidos para negociar convenios de comercio libre bilaterales aun sin Fast Track. Dado que esos países integran una lista que incluye Singapore, Nueva Zelandia y otros, la cuestión parece ser que no hay negociadores estadounidenses suficientes para tratar con todos los países que buscan comerciar, y no que la falta de Fast Track esté alienando a nuevos socios comerciales en potencia.

La única forma de asegurar que la política comercial estadounidense satisfaga las necesidades de los agricultores y consumidores de Estados Unidos es que el Congreso y el público desempeñenh un papel más prominente y constante en todo el proceso de política comercial, desde fijar el programa de Estados Unidos, hasta seleccionar los posibles socios comerciales adecuados con quién se negociará, hasta asegurarse que las negociaciones cumplan las metas de la nación, y después garantizar que sólo se ratifiquen aquellos convenios que cumplen las metas de Estados Unidos. Este nivel de participación y supervisión no es posible bajo el proceso Fast Track. La conclusión además puntualiza los principios de una política comercial agricultural justa.



more resources

 

    » trade | espanol | tlcan


Because Public Citizen does not accept funds from corporations, professional associations or government agencies, we can remain independent and follow the truth wherever it may lead. But that means we depend on the generosity of concerned citizens like you for the resources to fight on behalf of the public interest. If you would like to help us in our fight, click here.


Join | Contact PC | Contribute | Site Map | Careers/Internships| Privacy Statement