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Los Factores para la expulsión de Aguas del Illimani de las ciudades de La Paz y el Alto

Carlos Crespo Flores

El 10 de enero del 2005 se iniciaba la “batalla final” de FEJUVE El Alto exigiendo la salida de Aguas del Illimani de la ciudad de el Alto, y para ello convocaron a un paro indefinido, incluyendo bloqueos y demostraciones pacíficas. El 13 del mismo mes, los alteños bajaban a la ciudad de el Alto para celebrar la expulsión de la empresa.

Aguas del Illimani es una sociedad, cuyo socio mayoritario es la compañía francesa Suez (55%), una de las más grandes en el mundo en el sector de agua y saneamiento; además incluye BICSA (22%), grupo financiero del Banco Mercantil, por tanto relacionado con la familia del ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga. También están CONNAL (5%), Inversora en Servicios (9%), los trabajadores de la empresa (1%), y el Banco Mundial, a través de su grupo financiero, el IFC (8%). Es decir estamos hablando de adversarios muy poderosos.

Un aspecto que se destaca de la Guerra del Agua II en la ciudad de El Alto, y diferencia de la experiencia cochabambina, es que la victoria se logra prácticamente sin violencia, y más aún, sin muertos (excepto el atropello de un vecino en La Paz, por la embestida de un automovilista que quería pasar violentamente una barricada). Este logro es fundamental, pues como mostró Cochabamba el 2000 y la guerra del Gas el 2003, los muertos los pone el pueblo, pero sus victorias y beneficios son expropiados por las elites políticas dominantes, sean de izquierda o derecha.   Esta es la primera lección de la nueva gesta alteña: ir más allá del tono dramático y trágico que le gusta a cierta izquierda en la lucha política.

En este texto, antes que reconstruir la cronología del movimiento, se analizan los factores que influyeron en la victoria alteña. Esto es importante pues normalmente los movimientos sociales son sistemáticamente derrotados en su resistencia frente a la privatización y la mercantilización de los recursos naturales y sus servicios ambientales. El Alto, junto a la guerra del agua de Cochabamba (2000) constituyen ejemplos positivos a reflexionar, rescatar, en la perspectiva de fortalecer la lucha de los movimientos sociales.

Para entender la victoria de los alteños debemos hacer referencia a varios factores que confluyeron en la salida de Aguas del Illimani (AISA). En este acápite analizaremos en detalle estos factores, que podrían ser útiles a los movimientos sociales en sus estrategias de resistencia a la privatización y mercantilización de los recursos naturales y sus servicios.

Aspectos Organizativos

Considero que este es un aspecto fundamental que explicar el proceso alteño: la gran capacidad organizativa de FEJUVE, basada en una estructura de distritos, con funcionamiento descentralizado, pero articulado a su ente matriz, que permitió tomar decisiones y planificar/coordinar las acciones colectivas. Como ya se demostró en la Guerra del Gas (2003), el pueblo alteño puede estructurar verdaderas “máquinas de guerra”, nómadas, que les permiten atacar desde distintos espacios, utilizando diversas tácticas. En esta oportunidad el paro en El Alto fue total, utilizando nuevamente el sistema de participación vecinal en los distritos para su cumplimiento, aplicando formas de justicia comunitaria para los que no se involucraban.

Por otro lado, se debe destacar la legitimidad que se ha ganado FEJUVE como organismo representante de los sectores populares de El Alto, principalmente por su autonomía frente a los partidos políticos y la estructura clientelista de los poderes dominantes alteños. A diferencia de la actual dirigencia de la COR, debilitada por la participación de su ejecutivo en la candidatura del MAS, y la debilidad orgánica de la presente coyuntura, FEJUVE mostró poca permeabilidad a la influencia partidaria, más allá que algunos de los miembros del ejecutivo estén relacionados con algún partido político

El rol que jugó en octubre del 2003 fue fundamental en la caída de Sanchez de Lozada, habiéndose ganado el respeto no solo de los pobladores de aquella ciudad, sino de los movimientos sociales del país. Pero, al mismo tiempo, no olvidemos que la actual directiva es nueva (elegida el pasado año), conformada por dirigentes jóvenes, y que llegaban con el antecedente de dos gestiones previas (la de Severino Mamani y Mauricio Cori) corruptas, articuladas a estructuras clientelistas y poco transparentes de gestión de FEJUVE, por tanto existe un mayor control social de la base hacia sus representantes, tanto que los actuales directivos se cuidan de tomar decisiones al margen de sus dirigidos. A ello se suma la personalidad tranquila del actual presidente, Abel Mamani, quien constituye un elemento articulador de la voluntad colectiva alteña.

El liderazgo de FEJUVE El Alto en la Guerra del Agua II, se verificó en el apoyo brindado por parte de otras organizaciones sociales, quienes se articularon a las acciones. Sectores diversos como los comerciantes, trabajadores de la carne, Universidad de El Alto, el autotransporte, particularmente pesado, trabajadores de la prensa, respaldaron el movimiento, fortaleciendo su capacidad de acción. FEJUVE tuvo la capacidad de armar convenios de acción conjunta con otros sectores, como la Federación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de La Paz, con quienes se firmó un denominado “pacto de sangre”, y que ayudó a ampliar la base social de la resistencia. En la ciudad de La Paz, más allá de la escasa capacidad orgánica de FEJUVE (hoy dividida en dos federaciones), varias organizaciones vecinales de las laderas y la zona sur pobre se acercaron a FEJUVE para respaldar el movimiento, hecho que se tradujo en su participación con bloqueos pacíficos los últimos días del conflicto.  

Pero, el apoyo también vino desde otros movimientos sociales, organizaciones y activistas, del interior y exterior del país. La coordinadora del Agua de Cochabamba y los regantes fueron los primeros en apoyar la demanda alteña, no solo porque se estaba repitiendo la experiencia cochabambina, sino también porque la victoria alteña permitiría “patear el tablero” a las negociaciones con el gobierno sobre el nuevo marco legal y normativo de los recursos hídricos y el agua y saneamiento, hoy entrampadas por la presión de la cooperación internacional y la voluntad privatizadora del gobierno. Asimismo, varios académicos y activistas del agua, que habían tenido una labor destacada en la revuelta cochabambina del 2000, expresaron su solidaridad y dieron su aporte intelectual y técnico a la FEJUVE alteña. Gracias a los contactos de esta gente, se logró contactar con los activistas internacionales del agua, quienes enviaron sus muestras de apoyo, pues ellos están peleando contra Suez en varios lugares del planeta. La Red Viva, Public Citizen, activistas como Jim Schultz, David Hall, académicos como Jose Esteban Castro, Ricardo Toledo, Karen Bakker, Nina Laurie, han difundido el movimiento alteño. En suma, la victoria alteña se explica por la capacidad que tuvo el organismo vecinal para estructurar una suerte de red flexible y diversa de resistencia.

Otro aspecto a destacar es la solvencia mostrada por la dirigencia alteña para negociar con el gobierno y la Superintendencia. Si hubiera que comparar con un partido de fútbol, los alteños ganaron por goleada: la contundencia de los argumentos fue tal, que el gobierno reconoció todos los argumentos de FEJUVE como válidos; más aún, estos se hallaban organizados en un folleto didáctico denominado “14 razones para romper el contrato con Aguas del illimani”, con los cuales el equipo técnico y los dirigentes orientaban sus argumentos. Mantuvo un alto contenido propositito en sus argumentos, no solo en la crítica al contrato de concesión sino también en las alternativas a la forma privada de empresa de agua.      Operativamente, lograron que los representantes del gobierno vayan a El Alto a negociar, en su territorio, hecho simbólico importante en las tácticas de negociación. Lograron incluir a la Asamblea de Derechos Humanos como moderadora de las sesiones, organismo solidario con la demanda alteña, por tanto era un árbitro que pitaba a favor del actor más   desaventajado. Las sesiones de negociación en general fueron abiertas, lo cual permitió la participación de dirigentes de base y pobladores, ergo numéricamente la representación alteña era mayoritaria, lo cual influía indudablemente en los resultados de la negociación (una cosa es negociar tres representantes del gobierno y el mismo número de las organizaciones, otra es la multitud frente a los pocos representantes de gobierno). La apertura a la prensa permitió difundir todas las sesiones, garantizando la transparencia del proceso. Gracias a sugerencias del equipo técnico, de gran experiencia en estas lides desde la guerra del agua cochabambina, los representantes alteños espectacularizaban las sesiones, gestualizando sus intervenciones (levantar la voz, tirar papeles), dramatizando los argumentos, amenazando acciones, que en algún caso asustó a los negociadores del gobierno, pero fundamentalmente hizo que tomaran más en serio la demanda alteña. Las charlas de pasillo, fuera de las mesas fueron importantes, pues facilitaron acuerdos y avances: fue en una de estas donde el viceministro ofreció sacar al superintendente Cuellar, para reducir la tensión; los alteños aceptaron, pero la tensión continuó. En suma esta ha sido un ejemplo de negociación, de despliegue de dispositivos de poder por parte de la FEJUVE alteña, que no suele aparecer en los manuales del Banco Mundial o la cooperación internacional.

Otro punto importante el proceso de priorización de los temas de la pelea. Cuando FEJUVE inició las negociaciones con el gobierno, meses antes de la crisis de enero del 2005, tenía 18 puntos, todos diversos, algunos de los cuales su gestión correspondía al parlamento o al poder judicial. Había desde la demanda de juicio a “Goñi”, la instalación de gas domiciliario en El Alto, presupuesto para El alto, hasta la salida de AISA. En el camino, FEJUVE fue concentrándose en unos cuantos puntos, hasta que finalmente AISA se convirtió en el tema central del conflicto. Es decir, el movimiento comenzó como una clásica demanda de estilo “cobista”, que como se sabe ha sido ineficaz en la lucha anti neoliberal, y concentró los dardos en aspectos alcanzables, y funcionó.

El Equipo Técnico

Uno de los pilares del éxito alteño indudablemente ha sido el contar con un equipo técnico que apoyó en la construcción de los contra-argumentos y las propuestas críticas a la concesión. Compuesto por académicos y activistas del agua, tanto de Cochabamba como La Paz, constituyó el brazo derecho de las decisiones de la FEJUVE. ONG’s como la fundación Solón elaboró las cartillas informativas contra AISA, además que su director formó parte del equipo; un estudio realizado por el CESU en aquella ciudad, con el apoyo de DFID y luego de OXFAM GB, constituyó la base de la argumentación, y los investigadores responsables también se incorporaron al equipo; técnicos de la ONG Agua Sustentable y el Centro Aguas de la UMSS, así como tesistas en el tema, apoyaron con ideas y propuestas, los mismos dirigentes de la Coordinadora del Agua y la FEDECOR aportaron su granito de arena con ideas en el análisis de la concesión. Nuevamente emergió la figura del “intelectual activista”, cuya labor es reconstruir, poner en evidencia a los poderes dominantes.

Comunicación

En términos comunicacionales, el movimiento partió en desventaja, pues los media oficiales, particularmente de la ciudad de La Paz, al inicio del conflicto, no dieron importancia al hecho, A mi juicio es parte del imaginario racista de los medios de comunicación, de desprecio de la “plebe insurgente”, pero al mismo tiempo es el cansancio estatal y de la clase media, a las continuas acciones directas ciudadanas.   Con el paro total de diciembre recién tomaron cierta atención de la movida alteña, Y con el paro indefinido de enero, no tuvieron otra que dar cobertura, pues recién se convirtieron en sujetos de la noticia. De todas maneras, varios medios de prensa criticaron el movimiento, recurriendo al fantasma de Cochabamba y los riesgos que suponía, o acusándolos de ser parte de una conspiración golpista. Pero, en los medios alteños, la cobertura fue mayor, y en algunos casos de solidaridad y compromiso, como la Radio Huayna Tambo.

En general, los dirigentes y equipo técnico alteño supieron comunicar su argumento. Cuando les dieron la oportunidad de salir en los canales y radios de cobertura nacional, o debatir con los funcionarios de gobierno, se mostraron seguros y claros en la demanda, evitando caer en el insulto y el panfletarismo de cierto activismo tradicional.

Por otro lado, destacamos la labor de la prensa alternativa en la web, principalmente Indymedia Bolivia y Bolpress, quienes reflejaron con mayor énfasis los argumentos de la FEJUVE alteña.

Internamente, un miembro del equipo técnico enviaba via e-mail los avances de las negociaciones o lo planificado por la FEJUVE, consultaba con los demás miembros del equipo y organizaciones de apoyo, lo cual mantuvo informados a los de Cochabamba principalmente y hacer más efectivo el apoyo.

En síntesis, a pesar de tener a los medios oficiales en contra, FEJUVE supo manejar el tema comunicacional y supo desplegar dispositivos eficientes para hacer llegar su mensaje.

El Contrato

El documento de las “14 razones…” muestra claramente los argumentos críticos del contrato, en tres aspectos:

- Primero, la concesión fue un proceso poco transparente, pues marginó a los gobiernos municipales y la población del proceso, vulnerando normas del país. La licitación y la concesión se hicieron tan rápidamente, que no dio tiempo a la discusión pública. A la licitación solo se presentó AISA, y en vez de una segunda convocatoria, se modificaron reglas del juego para otorgar la concesión. Más aún, dentro el contrato se establecía cláusulas de confidencialidad, impidiendo el acceso público a la información.

- Segundo, la concesión en ningún caso estuvo orientada a los pobres, como intentó hacer creer la publicidad de la empresa. Los datos de cobertura que mostraba solo era del área servida por la empresa y no del área de concesión (todo el municipio de El alto), pues consideraba que no era su obligación; de esta manera más de 150 mil alteños tenían negado el acceso al servicio; por otro lado, la cobertura era asociada a la existencia de la red matriz por las calles, y no la conexión domiciliaria; de esta manera casi 50 mil personas no tenían acceso al agua por el alto costo de la conexión (había sido incrementado en más del 30% desde el 2001), a pesar que las cañerías pasaban por la puerta de sus domicilios. A pesar que la licitación señalaba una estructura tarifaria, en el contrato se hizo un incremento adicional del 19% en las tarifas.   Las tarifas estaban dolarizadas, a pesar que la ley 2066 había modificado producto de la guerra del Agua cochabambina (en los siete años de la concesión, las tarifas se incrementaron en más del 35%). Centros de salud, escuelas, áreas verdes, cuarteles, y otras reparticiones públicas pagaban como categoría comercial. No hacía mantenimiento ni reposición de la infraestructura, tampoco se hacía cargo del alcantarillado pluvial (grave en el contexto de dos ciudades que tienen serios problemas de deslizamientos por el deficiente manejo de torrenteras y sistema pluvial). Generaba impactos ambientales con sus plantas de tratamiento.

- Tercero, la concesión atentaba contra intereses económicos del Estado. AISA debía pagar más de 8 millones de $US/año a SAMAPA por el uso de la infraestructura, pero solo pagaba 3.5 millones de $US, generando una gran pérdida para el Estado.

Es decir, los argumentos eran poderosos para exigir la salida de la empresa, lo cual dio mayor legitimidad al movimiento.

Rol del Estado

El gobierno en general mostró nuevamente una escasa capacidad de manejar el conflicto, pues al principio minimizó el alcance de la pelea alteña. Si bien estuvo negociando desde meses atrás las demandas, no creía la posibilidad de una salida de AISA; en diciembre comete un error grave: acusar al movimiento alteño de ser parte de la conspiración gonista, y como prueba difundió un documento de la Dirección de Comunicación Social, que incluía un mapa de relaciones de Abel Mamani y miembros del equipo técnico (entre ellos el que escribe estas líneas), con Reynaldo Peters, abogado de Sanchez de Lozada. FEJUVE apoyó a su presidente y abandonó las negociaciones mientras no difundieran las disculpas públicas respectivas. Tuvieron que hacerlo, pero este es un ejemplo de cómo las torpezas del gobierno solo unieron al pueblo alteño. El Director Nacional de Prevención de Conflictos (Gregorio Lanza), fue repudiado por los representantes vecinales como interlocutor en las negociaciones, por cierto comportamiento maquiavélico, poco transparente, grave para una autoridad que supuestamente debe prevenir y no generar conflictos.

Por su parte la Superintendencia de Agua y Saneamiento (SISAB) desde el principio defendió abiertamente a AISA, tanto que la dirigencia alteña pidió su cabeza pues obstaculizaba la negociación… y se la dieron. Nuevamente se puso en evidencia los graves problemas que supone la forma “superintendencia” de regulación, al ser juez y parte de las concesiones (recibe tasas de regulación de las empresa a las cuales debe regularlas).

SAMAPA había tenido problemas con AISA desde el inicio de la concesión, traducido en juicios civiles y demandas judiciales. El año 2000 el equipo de esta empresa residual había elaborado un documento demostrando varios de los problemas de la concesión; fue enviada a la Contraloría, quien lo archivó y no hizo nada; este documento fue utilizado por el equipo técnico en la construcción de los argumentos. Si bien se alegraron de la movida alteña, desconfiaban de los dirigentes, los consideraban ”políticos”, pero extraoficialmente, algunos técnicos se reunieron con los dirigentes alteños y pasaron información.

La Coyuntura

Algunos partidos como el MAS criticaron al movimiento alteños por su falta de “timing”, pues emergió justamente cuando se iniciaba la lucha autonomista de los cívicos cruceños, con rumores de golpe de estado, por tanto aparecían como aliados de estos movimientos, que entre otras cosas se oponen a una ley de hidrocarburos que recupere el gas para el país. El hecho es que FEJUVE había estado negociando desde seis meses atrás sus 18 puntos, y el proceso llevó a que el movimiento coincida con el movimiento cruceño.

Acá nuevamente el gobierno comete otro error: eleva los precios del diesel, produciendo un efecto sinérgico sobre los pasajes, alimentos; por tanto el movimiento alteño se vio fortalecido por el apoyo de sectores que estaban en la pelea contra el "gasolinazo", como la COB, la CSUTCB, los campesinos paceños, transporte, etc (no olvidar que uno de los 18 puntos era la aprobación de la ley de hidrocarburos).

Por otro lado, el conflicto se da en el contexto de una negociación entre los regantes y el gobierno respecto a los reglamentos de la Ley 2066 (agua potable y alcantarillado sanitario) y la ley de riego (aprobada en octubre del 2004), por tanto los regantes vieron una oportunidad de modificar los términos de la discusión si los alteños obtenían una victoria.

Aunque parezca anecdótico, las fechas de las movilizaciones fueron decididas tomando en cuenta los ciclos festivos y religiosos tradicionales: el paro de diciembre se organizó antes de navidad, para evitar perjudicar al comercio alteño; para el paro indefinido se dijo que debía ser luego de navidad y antes de alasitas (el 24 de Enero), y tampoco podía ser después, pues llegaba el Carnaval. Cultura y política van unidas evidentemente.

Luchas Previas

Existía una memoria histórica de resistencia, que indudablemente influyó en el movimiento de El Alto. Desde el inicio mismo de la concesión el descontento de los alteños se hizo sentir. Durante varios momentos hubo movilizaciones, demostraciones, gestiones; en general en la conciencia colectiva AISA era parte de las empresas que habían llegado a Bolivia a “robar”, y no es casual que durante febrero y octubre del 2003, las oficinas de la empresa en El Alto hayan sido blanco de la multitud, llegando a quemar y saquear el edificio.

Por otro lado, la Guerra del Agua de Cochabamba el 2000 había sido vista por sectores alteños como un ejemplo a seguir, tanto que hubo intentos frustrado por organizar una suerte de Coordinadora del Agua en El Alto.

La Guerra del Gas fue fundamental, pues fue el heroísmo trágico alteño (con más de 60 muertos) que expulsó a G. Sanchez de Lozada del gobierno. Por ello un intelectual activista, al conocer del movimiento social contra AISA, utilizando el argot de los ladrones, creía que los alteños iban a expulsar a AISA, pues “habían aprendido a voltear muñecos”, y era cierto. Esta experiencia política fue fundamental a la hora de planificar la resistencia.

Importancia del Agua

La Guerra del Agua II en El Alto ha visibilizado la importancia del agua y sus servicios como recurso estratégico, por tanto como escenario de disputa por su acceso y uso. Hoy el capitalismo global tiene como objeto prioritario el control de la vida y el agua es un dispositivo de control fundamental. En el mundo, las comunidades y poblaciones locales en varias regiones del planeta están resistiendo, normalmente sin éxito, a la privatización y mercantilización del agua, reivindicando el carácter social y de bien común de este recurso. La lucha alteña se inscribe en estos procesos, y así se explica la creciente solidaridad que ha recibido.

El agua, al ser un recurso básico para la vida humana y natural, genera disputas y conflictos; así se explica que la gente alteña se haya fácilmente involucrado en la movilización, pues en estos siete años se podría decir que han sufrido a AISA. En suma el agua es un verdadero generador de movimientos sociales.

Efectos y Desafíos del movimiento alteño

La guerra del Agua II ha permitido al movimiento nacional del agua negociar en otras condiciones respecto al nuevo marco jurídico del agua en Bolivia. Definitivamente, como el Alto ha mostrado, las políticas hídricas así como las de saneamiento básico, solo pueden tomarse con la población, pues ellos son los beneficiarios o víctimas de las decisiones gubernamentales. Temas como la existencia de la Superintendencia, la indexación de tarifas, la figura jurídica de la concesión, pueden ser discutidos con el gobierno, a la luz del antecedente alteño. Las relaciones de fuerza se están modificando.

El movimiento alteño ha dado halito a los movimientos sociales, hoy fragmentados y neutralizados por los caudillos de turno. Luego de Octubre del 2003, el bloque dominante se ha reconstituido, mientras que organizaciones políticas como el MAS se han embarcado en reinventarse como sujetos “creíbles” para el modelo, y han desarmado a los movimientos sociales. El alto muestra que las victorias son posibles, más allá del autoritarismo y centralismo de los poderes corporativos sindicales y políticos.

El Alto ha dado nuevo impulso a la necesidad de introducir el tema agua dentro la agenda de la asamblea constituyente, como tema estratégico prioritario. Es necesario que los movimientos sociales cuenten con una propuesta frente a las propuestas privatistas y mercantilistas. De otra manera, se avizoran nuevos escenarios de conflictos.

El gran desafío para FEJUVE hoy es el diseño de la nueva arquitectura institucional de la futura empresa de agua, no solo para El Alto, sino también para La Paz.   Es preciso aprender de los errores y virtudes de Cochabamba en la gestión de SEMAPA. Esta claro que la nueva empresa debe ser autónoma, participativa, transparente, con alto control social y eficiente. Los usuarios deben ser los protagonistas de la empresa, no los alcaldes, el gobierno o los partidos.

El riesgo de la experiencia alteña es que sea cooptada por los partidos políticos, la estructura clientelista y corrupta de los poderes dominantes y el sistema político, como ha sucedido anteriormente. La dirigencia alteña será capaz de evitar ser seducido por estas tentaciones? Funcionará el control social a los dirigentes, como ha sucedido hasta ahora? Como evitar que la nueva empresa sea convertida en botín de guerra de estos poderes? Son los desafíos que el movimiento de El Alto deberá enfrentar en el futuro inmediato.

Una delegación de El Alto ha participado en el Foro Social Mundial de Porto Alegre del 2005, donde han logrado contactos para que técnicos de la empresa de esta ciudad apoyen a la nueva gestión del agua y saneamiento en la ciudad alteña; asimismo, se ha constituido un grupo internacional de apoyo al movimiento de El Alto, conformada por ONGs y activistas; FEJUVE El Alto ahora forma parte de la Red Vida, el más importante espacio de activismo del agua en Latinoamérica. El Alto participará a partir del mes de Marzo, en una campaña internacional contra Suez, donde el ejemplo alteño será difundido,

Cochabamba, Enero 2005

OBSERVATORIO CONFLICTOS Y MOVIMIENTOS SOCIALES CESU-UMSS/OXFAM GB

 



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